El movimiento de revuelta se inicia el 17 de octubre de 2019, después de que se discuta en el seno del Gobierno una propuesta de tasa por el uso de Whatsapp y una subida general de impuestos mientras el país atraviesa una importante crisis económica. Las demandas crecen rápidamente y el pueblo libanés reclama un verdadero Estado de Derecho, sin corrupción y con justicia social. Los manifestantes empezaron bloqueando las principales carreteras de Beirut en la noche del 17 al 18 de octubre, y luego el movimiento se extendió gradualmente a todo el país. El presidente libanés propuso varias soluciones e incluso decidió una remodelación ministerial en enero de 2020, pero el movimiento continuó. El 4 de agosto de 2020, la explosión en el puerto de Beirut acentúa la ira de los libaneses hacia su gobierno, considerado en parte responsable de la explosión por su mala gestión del país (negligencia). 4 días después de la explosión, los manifestantes invadieron dos ministerios: el de Economía, que ocuparon, y el de Asuntos Exteriores, que acabó en cenizas. Por la noche, el gobierno vuelve a dimitir y el Primer Ministro anuncia que se organizarán elecciones anticipadas. A día de hoy, los libaneses siguen esperando estas elecciones. La situación económica es más terrible que nunca, ya que se ve acentuada por la crisis sanitaria: ahora se necesitan más de 22.000 libras libanesas para ganar un dólar estadounidense en el mercado negro. Sumido en la más absoluta miseria, el pueblo libanés no parece dispuesto a detener el movimiento.